sábado, 10 de julio de 2010

El incomprensible fenómeno del ser racional

De arriba a abajo en tan solo un segundo. Sí y no. No y sí. Ahora y luego. Porque se busca dar fundamento a todo.

En tan solo una semana el calor revierte la situación. Las noches pasan una tras otra y parece que el complicado sueño haga mella en esos pequeños matices que las personas tratamos de maquillar. Comenzamos ese viaje desde la indiferencia absoluta y la consecución de la felicidad mediante simples fenónemos hasta llegar al puerto del tiquismiquismo. Cualquier hierba que haya quedado mal cortada se aprovecha para atacar al jardinero.

Entonces es cuando intentas revestir de buen juicio y serenidad la defensa de tus propuestas. Falsedad. Vas a luchar como un cerdo por tu objetivo y te da igual lo que toque pisar. No te conoces. Buscas en lo más profundo de la mierda que estás autogenerándote para dar explicación a por qué sí o a por qué no. Mientras tanto, sudas. Es un esfuerzo que nunca te había tocado hacer, piensas. Pero, cada verano lo mismo, cada mes lo mismo, y en realidad cada semana.

Quizá no sea una etapa temporal y estés empezando a darte cuenta de quién y como eres. ¿Qué opinas, señor de nylon?

domingo, 4 de julio de 2010

Un tiempo de oro

La biblioteca ha cerrado sus puertas. El tiempo del estudio pasó, ahora cada segundo corre lentamente bajo una asquerosa capa de sudor. Ninguna obligación a priori, todo el tiempo del mundo se queda para ti. Tres meses que estabas esperando desde hacía un año...

Se deslizan los segundos, reptan y caen al vacío. Se pierden. Ya ha pasado un mes.

Cada vez que entra por la ventana una brisa que busca cobijarse del calor parecen fugarse aun más segundos. Y caen. Y vuelan. Se pierden. Ya ha pasado un mes y un minuto.

Esperaré a que caiga la noche.

miércoles, 6 de enero de 2010

Bibliotecas

Gran mundo se te presenta delante cuando descubres tu nuevo hogar: la biblioteca.

Sí, a partir de ahora tus vacaciones de Navidad van a pasar de la mesa de la comida familiar a la mesa de la biblioteca, que por supuesto también compartes, y casi siempre, con la misma gente: el chaval de gafas que recibe llamadas incesantemente, la muchacha rubia que siempre olvida quitar el sonido a su teléfono móvil...

Día tras día, la misma chica de sandalias romanas llega a la misma hora y se sienta a tu lado, luego pasáis más de tres horas juntos, incluso hacéis el descanso del café y el cigarro a la vez. Pero no sabes de ella más que el hecho de que estudia Bioquímica y que llega siempre a las 10:34 AM. Algún día, la puerta se abre a esa hora pero ella no entra, y te preguntas ¿estará haciendo ya el examen que lleva tanto tiempo preparando? ¿Estará enferma? Y cuando al día siguiente la ves, vuelve a haber la misma relación entre vosotros.

Silencio.

Cada uno a sus apuntes. De vez en cuando sientes que echa una ojeada a ver que andas estudiando, que nota que tú haces lo mismo. Pero nada, terminará la temporada de exámenes y seguirá siendo la chica de sandalias romanas que llega a las 10:34 AM y estudia Bioquímica. Y de nuevo, cuando vuelvan los exámenes allí estaréis los dos, compartiendo horas y horas que esperáis sean recompensadas con una simple cifra. Una cifra para decidir si te has esforzado lo suficiente o no. Y tú volverás a la biblioteca, y allí estará toda tu nueva familia, esa que no conoces, qué casualidad, como podría pasar con la tuya.

Total, sólo os juntáis en dos fechas señaladas al año...

viernes, 1 de enero de 2010

Un año más

Tal como empezó, quedó atrás un año que jamás pensé que llegaría a ser ni la mitad de lo que ha sido.
Un cóctel explosivo donde comencé a dar el definitivo paso hacia la vida adulta, mezclado soberbiamente con grandes dosis de emoción y de recuerdos mágicos e inolvidables.

Lo suyo hubiera sido hacer el balance ayer, sí. Pero bueno, quienes me conozcan sabrán de mi rareza y mis ganas de nadar contracorriente a toda costa. Pues bien, dudo mucho que vuelva a vivir un año tan inteso como este en poco tiempo, pero sabiendo lo que puede llegar a dar de sí un período de 365 días, no puedo menos que imaginar que se vea superado.

Curiosamente se cierra también la década que me ha dado todo en mi vida, que ha supuesto desde aquella decisión increíblemente acecrtada, que haya llegado a ser quien soy, con mis defectos, mis virtudeds, pero siempre orgulloso y con la cabeza bien alta por mis convicciones (Toma reivindicación).

Y poco más, realmente se podría escribir un libro sobre lo que han dado de sí estos 365 días que han ido quedando atrás, pero anclarse en la nostalgia a veces no es bueno, y menos el primer día del año que empieza.

¿Qué nos traerá este año?

domingo, 25 de octubre de 2009

Entre monjas, encargos, abstinencias y cincos y medios

Ayer mi maniquí bebió, o eso creo, todo está difuso. Quizá fuera yo el que iba con una copita de más, y de pasar tanto tiempo con mi maniquí ya confundo si soy yo, o si soy él. Qué poco pesan las palabras si no se refutan con los hechos... me veo arrastrado por mi pasado

¿Reflexiones recién levantado? ¿Necesarias?

Sí, y sin ningún atisbo de duda. Tras haber caminado un tiempo por el camino correcto, por fin parece presentarse ese camino de adoquines amarillos que tanto tiempo llevaba buscando, tras la montaña rusa en que me llegué a ver envuelto. Cuando la felicidad rezuma por cada uno de los poros de tu piel es difícil resistirse a los impulsos, y así me veo: entre monjas, encargos, abstinencias y cincos y medios. Y así me pude llegar a ver ayer, recordando pasajes de aquél camino que creo haber dejado a un lado... aunque siempre voy a llevar partes de él grabadas en mi silencio en forma de melodía, y sé que estoy felizmente condicionado por aquella decisión.

Ahora que he conocido a mi maniquí he empezado a valorar cada lección, cada emoción, cada silencio, cada segundo... y no encuentro la forma de resistirme a esta opción de vida tan sumamente atractiva

martes, 13 de octubre de 2009

Mi maniquí y yo nos vamos de botellón

"En fin, es curioso que nos hayamos quedado aquí tu y yo a solas. ¿Dónde se ha metido la gente? Hace nada estaban todos aquí bebiendo como locos. ¿Qué buscan? ¿Acaso necesitan una solución a sus reparos? La verdad yo he sido parte durante gran tiempo de esto...Y tú, ¿de qué te ríes? Qué fácil es la vida desde tu lugar estático, nada te afecta, nada te importa, nunca deniegas anda, te quedas callado...Eso me gusta de ti, no te has sometido a la masa.

Qué bonita noche ¿verdad? Tú y yo solos. He de confesarte una cosa. Estoy pensando en quedarme contigo, para siempre. Sí, vayámonos ahora a disfrutar de la vida ¿Qué opinas? Nada callado, como siempre. De verdad, no te entiendo...parece que disfrutas conmigo...¿O soy yo el que disfruta el tiempo contigo? Sería más fácil saberlo si dijeras algo...(silencio)...oye, ¿Sabes qué? Voy a dejar la bebida, sí, quiero ser como tú. Sin preocupaciones ni sufrimientos, no quiero sentir, quiero ser una figura permanente en el tiempo, estática. Para huir de toda esta vorágine que me domina, que arrastra a ser como ellos. ¿Qué opinas?...

...harías bien en pegar un trago de vez en cuando para soltar esa lengüilla hueca. Mierda, se me olvidaba que eras distinto. Jajaja, ¿Te imaginas que alguna vez pasara algo entre tú y yo? No quiero ni imaginarlo, con lo frío que eres me dejarías el churro como el pescuezo de un viejo...Aunque, ¿eres chico o chica? ¿acaso nos conocemos usted y yo realmente?"

martes, 29 de septiembre de 2009

Bienvenidos al hogar del loco

Cambios.

Pequeños cambios sufre nuestra vida, unos insignificantes otros realmente importantes, pero al fin y al cabo cambios, constantes cambios.

Desde aquél tiempo cuando a las diez había que llegar a casa y con tres euros te sumabas a la masa común de adolescentes. Era el rito de todos los fines de semana. Pero ante eso surgen cambios, comienzas a descubrir que por sumarte a la masa no vas a ser más "guay", de hecho el interés realmente reside en la gente diferente. La gente que cambia algo en su vida para salir de la dinámica habitual... esa gente es la que realmente merece la pena conocer. Y ojo, no digo que en la sociedad que se queda a verlas venir y se acomoda con su entorno no haya gente digna de conocer. Pero si es cierto que siempre atrae más no ser uno más, y el que opine lo contrario bien se puede quedar en su apalancamiento físico y mental, sin conocer nada más allá que lo que se le presenta delante de sus propias narices...

Sí, tengo ganas de cargar contra el mundo, pero no soporto la idea de ser uno más, alguien que por suerte o desgracia le ha tocado conformarse con llevar una vida sin cambios, monótona, aburrida. Quiero salirme de ese perfil, quiero arriesgarme, estar en una nube, caerme al más turbio fango y de nuevo levantarme para ver lo que se me planta delante.

Sí, estoy loco, pero ¿acaso la locura no es buena?