lunes, 31 de agosto de 2009

De cuando surgen las fobias...

CONFIRMADO...es la palabra que queda después de la divertida tarde de hoy completa de cultura, revistas femeninas, juegos de la infancia y ¿roce?

Si a lo de hoy se le califica roce, los retozantes podremos ser calificados de lascivos y pervertidos...

Por suerte o desgracia, la gente empieza a despertar de su letargo y descubrir que una caricia, un beso (en cualquier lugar no reproductivo), puede carecer de significado sentimental o sexual. Empezando a descubrir un nuevo mundo de sensaciones, tabúes, etc...

Pero ante ese mundo de descubrimientos, surgen las fobias, el rechazo a los que no hacen cosas que corresponden con tus ideas o tus costumbres, el deseo de juzgar los actos de los demás y caer rápidamente en la descalificación de la otra persona...

Eso sí que produce verdadera repugnancia, que en pleno siglo veintiuno siga habiendo gente con la mente tan sumamente cerrada y que en ocasiones pueden envolver su verdadero ser con una fachada de progresismo y tolerancia. Verdadera hipocresía.

martes, 25 de agosto de 2009

Un mes después

Un mes después vuelvo para hacer un balance de un mes de excepción, relax, reflexión, muchísima diversión, algún que otro mal trago, pero sobre todo amigos.

Casi un mes a 400 Km de gran parte de mi gente, pero sin embargo disfrutando de algo distinto, un verano inédito en el que he descubierto el placer de la soledad en su justa medida (no me refiero al onanismo ¬¬). Respirar el aire marino cada mañana mientras el sol, en todo lo alto me hacía derramar gotas de sudor que luego desaparecían en el mar... ratos largos frente al mar sin otra preocupación que yo y mis circunstancias, breves momentos con gente que sabes cuanto aprecias cuando ya han partido hacia su país...En fin, una oportunidad para meter en la nevera mi rutina y refrescarla para mi vuelta.

Y vaya si estaba fresca, que durante cinco días me mantuve al margen del mundo centrado solo en mis amigos, mi vaso del que pegué algún que otro mal trago...

Pero a fin de cuentas vuelvo al mismo lugar de siempre, con la misma gente, pero sin duda con un espíritu renovado de cara a lo que viene ahora, en diez días quizá pueda comenzar a vivir de los sueños.