domingo, 4 de julio de 2010

Un tiempo de oro

La biblioteca ha cerrado sus puertas. El tiempo del estudio pasó, ahora cada segundo corre lentamente bajo una asquerosa capa de sudor. Ninguna obligación a priori, todo el tiempo del mundo se queda para ti. Tres meses que estabas esperando desde hacía un año...

Se deslizan los segundos, reptan y caen al vacío. Se pierden. Ya ha pasado un mes.

Cada vez que entra por la ventana una brisa que busca cobijarse del calor parecen fugarse aun más segundos. Y caen. Y vuelan. Se pierden. Ya ha pasado un mes y un minuto.

Esperaré a que caiga la noche.

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