domingo, 25 de octubre de 2009

Entre monjas, encargos, abstinencias y cincos y medios

Ayer mi maniquí bebió, o eso creo, todo está difuso. Quizá fuera yo el que iba con una copita de más, y de pasar tanto tiempo con mi maniquí ya confundo si soy yo, o si soy él. Qué poco pesan las palabras si no se refutan con los hechos... me veo arrastrado por mi pasado

¿Reflexiones recién levantado? ¿Necesarias?

Sí, y sin ningún atisbo de duda. Tras haber caminado un tiempo por el camino correcto, por fin parece presentarse ese camino de adoquines amarillos que tanto tiempo llevaba buscando, tras la montaña rusa en que me llegué a ver envuelto. Cuando la felicidad rezuma por cada uno de los poros de tu piel es difícil resistirse a los impulsos, y así me veo: entre monjas, encargos, abstinencias y cincos y medios. Y así me pude llegar a ver ayer, recordando pasajes de aquél camino que creo haber dejado a un lado... aunque siempre voy a llevar partes de él grabadas en mi silencio en forma de melodía, y sé que estoy felizmente condicionado por aquella decisión.

Ahora que he conocido a mi maniquí he empezado a valorar cada lección, cada emoción, cada silencio, cada segundo... y no encuentro la forma de resistirme a esta opción de vida tan sumamente atractiva

martes, 13 de octubre de 2009

Mi maniquí y yo nos vamos de botellón

"En fin, es curioso que nos hayamos quedado aquí tu y yo a solas. ¿Dónde se ha metido la gente? Hace nada estaban todos aquí bebiendo como locos. ¿Qué buscan? ¿Acaso necesitan una solución a sus reparos? La verdad yo he sido parte durante gran tiempo de esto...Y tú, ¿de qué te ríes? Qué fácil es la vida desde tu lugar estático, nada te afecta, nada te importa, nunca deniegas anda, te quedas callado...Eso me gusta de ti, no te has sometido a la masa.

Qué bonita noche ¿verdad? Tú y yo solos. He de confesarte una cosa. Estoy pensando en quedarme contigo, para siempre. Sí, vayámonos ahora a disfrutar de la vida ¿Qué opinas? Nada callado, como siempre. De verdad, no te entiendo...parece que disfrutas conmigo...¿O soy yo el que disfruta el tiempo contigo? Sería más fácil saberlo si dijeras algo...(silencio)...oye, ¿Sabes qué? Voy a dejar la bebida, sí, quiero ser como tú. Sin preocupaciones ni sufrimientos, no quiero sentir, quiero ser una figura permanente en el tiempo, estática. Para huir de toda esta vorágine que me domina, que arrastra a ser como ellos. ¿Qué opinas?...

...harías bien en pegar un trago de vez en cuando para soltar esa lengüilla hueca. Mierda, se me olvidaba que eras distinto. Jajaja, ¿Te imaginas que alguna vez pasara algo entre tú y yo? No quiero ni imaginarlo, con lo frío que eres me dejarías el churro como el pescuezo de un viejo...Aunque, ¿eres chico o chica? ¿acaso nos conocemos usted y yo realmente?"

martes, 29 de septiembre de 2009

Bienvenidos al hogar del loco

Cambios.

Pequeños cambios sufre nuestra vida, unos insignificantes otros realmente importantes, pero al fin y al cabo cambios, constantes cambios.

Desde aquél tiempo cuando a las diez había que llegar a casa y con tres euros te sumabas a la masa común de adolescentes. Era el rito de todos los fines de semana. Pero ante eso surgen cambios, comienzas a descubrir que por sumarte a la masa no vas a ser más "guay", de hecho el interés realmente reside en la gente diferente. La gente que cambia algo en su vida para salir de la dinámica habitual... esa gente es la que realmente merece la pena conocer. Y ojo, no digo que en la sociedad que se queda a verlas venir y se acomoda con su entorno no haya gente digna de conocer. Pero si es cierto que siempre atrae más no ser uno más, y el que opine lo contrario bien se puede quedar en su apalancamiento físico y mental, sin conocer nada más allá que lo que se le presenta delante de sus propias narices...

Sí, tengo ganas de cargar contra el mundo, pero no soporto la idea de ser uno más, alguien que por suerte o desgracia le ha tocado conformarse con llevar una vida sin cambios, monótona, aburrida. Quiero salirme de ese perfil, quiero arriesgarme, estar en una nube, caerme al más turbio fango y de nuevo levantarme para ver lo que se me planta delante.

Sí, estoy loco, pero ¿acaso la locura no es buena?

domingo, 27 de septiembre de 2009

No todo está perdido

Como reza el título del tema de Skizoo que aparece más abajo: "...aún nos queda mucho que hacer, no todo está perdido"

Porque sí, la vida sigue a pesar de los varapalos, de afiladas cuchillas que de cuajo parecen arrancar la ilusión depositada con tesón en un momento. Pero para eso el ser humano fue dotado de razón. Como me dijo hace tiempo una persona importante en mi vida "Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana". No me di cuenta de la razón que tenía hasta que hace poco lo vi con mis propios ojos, y hace un par de días, cuando lo viví en mis propias carnes.

Gracias a algo o alguien, la ventana parece atraerme mucho, así que voy a tirarme de cabeza por ella, olvidándome quizá de momento de los sueños y las ilusiones que de momento parecen haber abandonado mi cabeza, pero que seguro permanecen ahí de forma latente y cuando quiera darme cuenta y volver a sacarlas, seguirán ahí.

No hay más, todavía me queda una vida entera por experimentar, y no quiero dejar nada a medias, habrá tiempo para todo. ¿Llegará mi oportunidad?


lunes, 31 de agosto de 2009

De cuando surgen las fobias...

CONFIRMADO...es la palabra que queda después de la divertida tarde de hoy completa de cultura, revistas femeninas, juegos de la infancia y ¿roce?

Si a lo de hoy se le califica roce, los retozantes podremos ser calificados de lascivos y pervertidos...

Por suerte o desgracia, la gente empieza a despertar de su letargo y descubrir que una caricia, un beso (en cualquier lugar no reproductivo), puede carecer de significado sentimental o sexual. Empezando a descubrir un nuevo mundo de sensaciones, tabúes, etc...

Pero ante ese mundo de descubrimientos, surgen las fobias, el rechazo a los que no hacen cosas que corresponden con tus ideas o tus costumbres, el deseo de juzgar los actos de los demás y caer rápidamente en la descalificación de la otra persona...

Eso sí que produce verdadera repugnancia, que en pleno siglo veintiuno siga habiendo gente con la mente tan sumamente cerrada y que en ocasiones pueden envolver su verdadero ser con una fachada de progresismo y tolerancia. Verdadera hipocresía.

martes, 25 de agosto de 2009

Un mes después

Un mes después vuelvo para hacer un balance de un mes de excepción, relax, reflexión, muchísima diversión, algún que otro mal trago, pero sobre todo amigos.

Casi un mes a 400 Km de gran parte de mi gente, pero sin embargo disfrutando de algo distinto, un verano inédito en el que he descubierto el placer de la soledad en su justa medida (no me refiero al onanismo ¬¬). Respirar el aire marino cada mañana mientras el sol, en todo lo alto me hacía derramar gotas de sudor que luego desaparecían en el mar... ratos largos frente al mar sin otra preocupación que yo y mis circunstancias, breves momentos con gente que sabes cuanto aprecias cuando ya han partido hacia su país...En fin, una oportunidad para meter en la nevera mi rutina y refrescarla para mi vuelta.

Y vaya si estaba fresca, que durante cinco días me mantuve al margen del mundo centrado solo en mis amigos, mi vaso del que pegué algún que otro mal trago...

Pero a fin de cuentas vuelvo al mismo lugar de siempre, con la misma gente, pero sin duda con un espíritu renovado de cara a lo que viene ahora, en diez días quizá pueda comenzar a vivir de los sueños.

lunes, 13 de julio de 2009

A pesar de todo, seguimos igual

Cada vez faltan menos días para desconectar casi un mes de mi agradable rutina, y por primera vez creo que no me apetece hacerlo. Tantas emociones resumidas en un año no merecen ser cercenadas ahora de golpe, sumiéndose en el silencio, no. Quiero seguir riendo con los Chupapos, quiero seguir haciendo teatro, quiero pasar cinco tardes iguales a la semana y quejarme de ello...

Queda una semana para que me vaya, me esperan muchas incertidumbres, matrículas, aspiraciones que se verán truncadas pero antes de irme para la playa hay un día por medio, donde haremos un cóctel entre chupapos y fuenteovejunos, cuya toma de contacto salió a la perfección... Un día para no parar de reír como prolongación de los hilarantes momentos la noche del viernes pasado al variar letras de canciones jugando al Singstar...por supuesto con referencias fálicas. ¿En realidad estoy madurando? No quiero ni por asomo dejar atrás mi estado de perpetua alerta sexual.

¿En realidad cambiamos tanto como decimos?

domingo, 5 de julio de 2009

Renovando sonrisas

Hacía tiempo que no me dejaba caer por aquí, a pesar de la poca frecuencia con que lo hago. Probablemente estos últimos cuatro días han sido de los más intensos y emotivos que he vivido en mis cortos diecisiete años.

El teatro me ha enseñado a afrontar la vida sin vergüenza alguna, a ser yo mismo, abrir la puerta a un mundo de sensaciones nuevas y emociones irrepetibles. No me atrevo siquiera a pensar que hubiera sido a día de hoy de mi si hace tiempo mi camino no se hubiera cruzado con la gente que complementa la parte que quizá a veces me falta en el día a día. Sin tabúes verbales ni físicos, sabiendo que tienes un gran grupo de enorme calidad humana junto a ti, compartiendo en gran parte tus aspiraciones, tus inquietudes, tus miedos... pero juntos esos miedos se vencen, atravesando todos juntos la barrera que a veces se genera en torno a nuestro corazón y modera nuestras obras.

Hoy más que nunca sé que mi futuro ha de pasar por encima de las tablas, consiguiendo que la gente se viva lo que tu vives y creas, sin duda alguna quiero continuar poder haciendo feliz a la gente que me rodea, ya sea bromeando, caminando desnudos por pasillos de hoteles, realizando composiciones vocales eclesiásticas, compartiendo (muy a mi pesar) vasos de tipo familiar, cantando, con mis acciones en la vida real y la de la verdad teatral. O con un simple abrazo.





Gracias una vez más especialmente para mis compañeros de artes escénicas desde hace largo tiempo, pero sobre todo para esas personas que se cruzaron en mi camino decidiendo aprender enseñando.

viernes, 29 de mayo de 2009

De como termina una etapa

Ya está, ahora todo este tiempo se queda atrás. Parece mentira que hayan pasado seis años desde aquella primera vez que cruce con miedo la verja del instituto con miedo a ser "pardilleado", o de las miradas de odio iniciales hacia los que hoy son mis amigos...

Ha sido un tiempo inolvidable, sólo me quedan cosas buenas que nunca jamás, podrán borrarse de mi memoria...

Ayer fue un día muy especial. Parecía que no fuera más que un simple día en el calendario, la graduación, una fiesta de tránsito después del inolvidable viernes 22 de mayo de 2009. Pero no fue así, ayer, después de haber depositado toda mi ilusión y esfuerzo en poder arrancar una sonrisa en las caras de mis compañeros con una interpretación desde lo más profundo de mí, el mundo se me vino encima...Un botón, un simple botón que minó mis ilusiones y mi moral...No podía mirar el fruto de mi trabajo, insignificante al lado de todo lo que he recibido de las personas que aparecen en mi homenaje, no podía, no era capaz. Las lágrimas saltaban de mis ojos, tanto tiempo, tantos recuerdos. Sin embargo la gente no se sintió defraudada, y luego al subirme al escenario de nuevo, me volvió a llenar ese sentimiento de júbilo que culminó esa inolvidable conga que quedara grabada a fuego en mi memoria.

Y así, como empezó con alegría e incertidumbre por lo qeu está por llegar, termina una inolvidable etapa de mi vida, o quizá no, quién sabe.

Gracias a todos los que habéis hecho posible que hoy pueda escribir estas líneas, gracias de corazón.

sábado, 25 de abril de 2009

Uno de mis relatos

Aquí está el relato con el que quedé finalista en el concurso literario del IES Gabriel García Márquez y me apetecía compartir con la comunidad:

La lluvia golpeaba el cristal de la ventana cuando se despertó sobresaltado por el estruendo vibrante de aquel trueno. El hombre tenía la frente empapada en sudor. Se levantó y se fue hacia el aseo para lavarse la cara. Había decidido no mirarse al espejo esa noche, pero la tentación fue superior a la fuerza de voluntad. Observó como sus ojos se habían hundido, más aún si cabía, en sus huecos en los últimos meses, su cabellera empezaba a escasear en la parte superior de la cabeza, la barba descuidada denotaba la desatención que había mostrado hacia su imagen personal. Sí, los años y la calamitosa vida de los últimos meses estaban dejando huella en él y no parecía haber remedio, cada vez se hundía más y más en un mundo de sombras y pesimismo. Decidió ir al salón y sentarse en el sofá, que ella había comprado, a ver el rectángulo luminoso que tanto tiempo de vida le había robado recientemente. Nada, sólo un tipo alemán haciendo unas muestras de cuchillos con un teléfono al que nunca llamaba nadie. Cambió de canal: una chica extasiada gritando de placer, un placer que él ya no tenía y que no iba a reencontrar por más que lo intentara en sus largas horas de soledad. Todo le parecía absurdo. Se puso la chaqueta encima y salió a la calle, la lluvia le empapaba la cara, no le importaba, nada le importaba; sólo deseaba salir del pesimismo que le consumía día tras día, pero no veía la salida, no sin ella.

Carla había sido todo para él. Desde que la vio en aquella parada de autobús, pasando por el inolvidable día de su boda, las largas noches entregándose el uno al otro, e incluso ahora que ella no estaba. ¿Por qué aparecería aquel tipo entre ellos? Había arrojado sin ningún reparo toda una década de amor, pasión y diversión por la borda. ¿Por qué? Era la pregunta que ocupaba sus pensamientos, todos los días, cada hora, cada minuto: ¿Por qué? ¿Es que acaso todas las palabras de amor que ella le había dicho, los inolvidables momentos que pasaron juntos, no significaban nada ya? Sentía rabia, envidia del que gozaba de su cuerpo ahora. La necesitaba, ahora más que nunca.

Seguía lloviendo a mares mientras caminaba bajo la tenue luz de las farolas, la calle estaba desierta. Sólo se oía el repicar de la lluvia en el suelo y el ahora lejano estruendo de los truenos. Pronto llegó a su playa, la playa vacía en la que tantas tardes había disfrutado del atardecer junto a ella como si fuera el primero, con el mar en calma y el horizonte. Ahora todo estaba oscuro, las olas se agitaban con violencia y en el horizonte se veían los destellos de los relámpagos en alta mar. Se sentó en la arena mirando al mar, contemplando el espectáculo que la naturaleza le brindaba.

Ella ahora estaría junto aquel intruso, resguardándose de la tormenta en un confortable colchón con el calor de uno para el otro. Él no se merecía todo aquello, no después de tanto tiempo en que las cosas fueron sobre ruedas ¿Qué pudo hacer que ella tuviera que ir a los brazos de otro para encontrar el placer y la felicidad? ¿Es que acaso no era ella feliz a su lado? Era inútil preguntarse todo eso, Carla no volvería a su lado.

Gritó con todas sus fuerzas, un grito de rabia desde sus entrañas. Quizá había llegado la hora de afrontar de verdad la realidad y salir adelante, tenía que intentarlo, sacaría fuerzas de donde pudiera para hacerlo, se dio cuenta de que era imposible. Se tumbó en la arena y cerró los ojos, dejando que la lluvia le calara hasta el tuétano, escuchando la melodía que el viento y el mar le traían.

Cuando despertó la música había cesado. Se levantó y decidió desnudarse y meterse al mar para quitar de su piel el traje de arena. Echó a nadar mar adentro, notaba como el agua se fundía con cada centímetro de su piel, se sentía vivo; fugazmente vivo tras los meses llenos de sombras, sin querer ver la luz del sol. Ahora miraba el sol, aún no sabía que pudo llevar a Carla a los brazos de otro, pero le daba igual, había tomado una decisión, a partir de entonces sería libre: libre para decidir por él mismo, para no tener ninguna presión, libre para ser feliz. Gritó, gritó como nunca, elevando su voz hasta las nubes para que ese que dicen que existe allí arriba se enterara: ¡Nada ni nadie le impediría ser libre!

Riendo, se fue andando hasta la orilla, donde había dejado su ropa, cogió de su chaqueta un mojado bloc de notas que llevaba siempre con él, escribió, lo dejó junto a sus prendas y mirando al mar, echó a nadar hasta el horizonte. Ya era libre.


domingo, 19 de abril de 2009

Perdón ¿La playa?

Abro este mi segundo blog, tras el fracaso/dejadez del anterior con esas tres palabras de mi amiga Raquel, a la que debo mucho y cada día me alegro más de poder contar con ella en mi vida.

¿Motivos por los que he podido crear esto? Sinceramente ni idea. Pues no sé a qué voy a orientarlo ni si será otro intento frustrado de blog (confío que esto segundo no).

De momento para no dejar indiferente a nadie pondré un vídeo musical y tan ricamente