sábado, 10 de julio de 2010

El incomprensible fenómeno del ser racional

De arriba a abajo en tan solo un segundo. Sí y no. No y sí. Ahora y luego. Porque se busca dar fundamento a todo.

En tan solo una semana el calor revierte la situación. Las noches pasan una tras otra y parece que el complicado sueño haga mella en esos pequeños matices que las personas tratamos de maquillar. Comenzamos ese viaje desde la indiferencia absoluta y la consecución de la felicidad mediante simples fenónemos hasta llegar al puerto del tiquismiquismo. Cualquier hierba que haya quedado mal cortada se aprovecha para atacar al jardinero.

Entonces es cuando intentas revestir de buen juicio y serenidad la defensa de tus propuestas. Falsedad. Vas a luchar como un cerdo por tu objetivo y te da igual lo que toque pisar. No te conoces. Buscas en lo más profundo de la mierda que estás autogenerándote para dar explicación a por qué sí o a por qué no. Mientras tanto, sudas. Es un esfuerzo que nunca te había tocado hacer, piensas. Pero, cada verano lo mismo, cada mes lo mismo, y en realidad cada semana.

Quizá no sea una etapa temporal y estés empezando a darte cuenta de quién y como eres. ¿Qué opinas, señor de nylon?

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