Ya está, ahora todo este tiempo se queda atrás. Parece mentira que hayan pasado seis años desde aquella primera vez que cruce con miedo la verja del instituto con miedo a ser "pardilleado", o de las miradas de odio iniciales hacia los que hoy son mis amigos...
Ha sido un tiempo inolvidable, sólo me quedan cosas buenas que nunca jamás, podrán borrarse de mi memoria...
Ayer fue un día muy especial. Parecía que no fuera más que un simple día en el calendario, la graduación, una fiesta de tránsito después del inolvidable viernes 22 de mayo de 2009. Pero no fue así, ayer, después de haber depositado toda mi ilusión y esfuerzo en poder arrancar una sonrisa en las caras de mis compañeros con una interpretación desde lo más profundo de mí, el mundo se me vino encima...Un botón, un simple botón que minó mis ilusiones y mi moral...No podía mirar el fruto de mi trabajo, insignificante al lado de todo lo que he recibido de las personas que aparecen en mi homenaje, no podía, no era capaz. Las lágrimas saltaban de mis ojos, tanto tiempo, tantos recuerdos. Sin embargo la gente no se sintió defraudada, y luego al subirme al escenario de nuevo, me volvió a llenar ese sentimiento de júbilo que culminó esa inolvidable conga que quedara grabada a fuego en mi memoria.
Y así, como empezó con alegría e incertidumbre por lo qeu está por llegar, termina una inolvidable etapa de mi vida, o quizá no, quién sabe.
Gracias a todos los que habéis hecho posible que hoy pueda escribir estas líneas, gracias de corazón.
viernes, 29 de mayo de 2009
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