Hacía tiempo que no me dejaba caer por aquí, a pesar de la poca frecuencia con que lo hago. Probablemente estos últimos cuatro días han sido de los más intensos y emotivos que he vivido en mis cortos diecisiete años.
El teatro me ha enseñado a afrontar la vida sin vergüenza alguna, a ser yo mismo, abrir la puerta a un mundo de sensaciones nuevas y emociones irrepetibles. No me atrevo siquiera a pensar que hubiera sido a día de hoy de mi si hace tiempo mi camino no se hubiera cruzado con la gente que complementa la parte que quizá a veces me falta en el día a día. Sin tabúes verbales ni físicos, sabiendo que tienes un gran grupo de enorme calidad humana junto a ti, compartiendo en gran parte tus aspiraciones, tus inquietudes, tus miedos... pero juntos esos miedos se vencen, atravesando todos juntos la barrera que a veces se genera en torno a nuestro corazón y modera nuestras obras.
Hoy más que nunca sé que mi futuro ha de pasar por encima de las tablas, consiguiendo que la gente se viva lo que tu vives y creas, sin duda alguna quiero continuar poder haciendo feliz a la gente que me rodea, ya sea bromeando, caminando desnudos por pasillos de hoteles, realizando composiciones vocales eclesiásticas, compartiendo (muy a mi pesar) vasos de tipo familiar, cantando, con mis acciones en la vida real y la de la verdad teatral. O con un simple abrazo.
Gracias una vez más especialmente para mis compañeros de artes escénicas desde hace largo tiempo, pero sobre todo para esas personas que se cruzaron en mi camino decidiendo aprender enseñando.
domingo, 5 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

uoouoo peter, no sabía que tuvieses blog =)
ResponderEliminarya verás como tienes suerte con la escuela para dedicarte a lo que te gustaa! =D
un besitooo!!